UNIVERSIDAD PEDAGOGICA Y TECNOLÓGICA  DE  COLOMBIA

FACULTAD  DE CIENCIAS  BÁSICAS - ESCUELA DE FISICA

VISION DE LA FISICA ACTUAL

La visión predominante en la física actual está fundada sobre la idea de campos que transmiten energía, momentum e información.  La sustitución del universo newtoniano de acción a distancia por uno de campos continuos fue preparada por los trabajos de Faraday sobre las líneas de fuerza y tuvo como uno de sus puntos culminantes la obra de James Clerk Maxwell.  Durante la primera mitad del siglo XIX, gracias a los experimentos de interferencia de Young y a los trabajos de difracción de Fresnel, se había establecido casi sin lugar a dudas el carácter ondulatorio de la luz.  Pero sobre su naturaleza misma muy poco se conocía.

Óptica y electromagnetismo eran dos capítulos independientes e irreductibles entre sí.  Su unificación fue obra de Maxwell, estableciendo como algo normal en la física un tipo de razonamiento fundado en argumentos de simetría y conservación.  Guiado por ellos alteró las ecuaciones de electromagnetismo adicionándoles un término, la llamada corriente de desplazamiento, que por su pequeñez se escapaba entonces a cualquier medición directa.  Este término que garantizaba cierta simetría de las ecuaciones pero no era sugerido por ningún dato experimental, condujo a Maxwell a predecir la existencia de ondas constituidas por campos eléctricos y magnéticos que se desplazan con una velocidad que podía deducirse a partir de las constantes electromagnéticas. 

Después de comprobar que esta velocidad, medida con ayuda de un condensador y un galvanómetro, coincidía dentro de los límites del error experimental con la velocidad de la luz, medida directamente por Fizeau y Foucault, escribió: “La concordancia de los resultados parece mostrar que luz y magnetismo son afecciones de la misma sustancia y que la luz es una perturbación electromagnética que se propaga a través del campo de acuerdo con leyes electromagnéticas”.    

De este modo Maxwell, usando la simetría matemática, puso al descubierto un mundo antes insospechado de radiaciones electromagnéticas de todas las frecuencias; a partir de entonces, la idea de simetría se ha convertido en un concepto central de la física y ha conducido a predicciones teóricas como la existencia de la antimateria y de numerosas partículas elementales, detectadas experimentalmente más tarde en los aceleradores de partículas. 

Pero la teoría electromagnética de la luz no sólo cambió la visión del mundo y planteó nuevas tareas con nuevos métodos a la física teórica y experimental.  Sus repercusiones tecnológicas revolucionaron la vida de la sociedad de una manera tan vasta y profunda que hoy es casi imposible imaginar un mundo sin radio, televisión, ni microondas, ni láser, ni computadores, etc.    

Las ecuaciones de Maxwell implican la existencia de ondas electromagnéticas que se propagan en el vacío con velocidad  la cual es un invariante que sólo depende de constantes electromagnéticas.  Las ecuaciones fundamentales del campo electromagnético presuponen conocidas todas las distribuciones de cargas y corrientes sobre el trasfondo del espacio vacío.  Son, en sentido estricto, ecuaciones microscópicas.  Si queremos estudiar el comportamiento de los campos en medios materiales macroscópicos, es conveniente hacer una separación entre cargas “ligadas” y corrientes de polarización o magnetización, por una parte, y cargas y corrientes “libres”, por la otra.  De las ecuaciones de Maxwell se desprende que las componentes tangenciales del campo eléctrico y las componentes normales del campo magnético son estrictamente continuas en cualquier superficie.

Cuando una onda electromagnética en el rango resistivo de frecuencias incide sobre un metal se genera una onda reflejada y una onda transmitida; ésta se amortigua rápidamente, disipando su energía en forma de calor en una capa por lo general muy delgada del conductor.  Los metales (con excepción del mercurio) se comportan como conductores sólo para bajas frecuencias (región infrarroja, microondas, ondas de radio y de corriente alterna).  Pero aún para estas bajas frecuencias la longitud de penetración , que depende de la conductividad y la frecuencia, suele ser muy pequeña: en el cobre es del orden de 1 mm para 60 Hz y de 1 nm para frecuencias del infrarrojo.

Las líneas de transmisión de conductores paralelos son adecuadas para confinar dentro de una región finita las ondas electromagnéticas con frecuencias menores que 109 Hz.  Pero líneas abiertas presentan pérdidas apreciables de energía por radiación al espacio exterior y, además, pueden causar efectos indeseados en conductores vecinos.  En líneas de transmisión cortas, como las usadas en conexiones de teléfonos tradicionales, con frecuencia del orden de unos pocos kilociclos, se disminuyen estos efectos trenzando las cuerdas.   

Una manera más eficiente de confinar las ondas consiste en rodear uno de los conductores con un tubo conductor concéntrico a fin de anular los campos externos.  Pero a frecuencias mayores que 108 Hz, las pérdidas de energía en el conductor central (por el cual circulan altas corrientes) pueden ser apreciables, y existe el peligro de break-down en el dieléctrico que separa los conductores.  

Para frecuencias en el rango óptico, la luz puede ser guiada con gran eficiencia a lo largo de fibras muy delgadas (con diámetros comprendidos entre décimas de milímetros y unos cuantos micrómetros), hechas de vidrio o plástico muy transparente.  Para el rango intermedio de frecuencias de microondas  (109 a 1012 Hz) es posible canalizar o “guiar” la energía electromagnética a través de tubos conductores huecos, denominados guías de ondas.        

A partir de la década de 1960 el desarrollo del láser y la posibilidad de fabricar hilos de vidrio del espesor de un cabello ( ), unidos a considerables avances en electrónica, abrieron la puerta a un desarrollo que continúa hasta el presente: la transmisión de información codificada en señales electromagnéticas que se propagan a lo largo de fibras ópticas.  Una fibra óptica es esencialmente un hilo de dieléctrico transparente (vidrio o plástico) rodeado de un revestimiento de material con índice de refracción menor que el de la fibra.  

El principio en que se basa la transmisión de luz por la fibra es la reflexión interna total; la luz que viaja por el centro o núcleo de la fibra incide sobre la superficie externa con un ángulo mayor que el ángulo crítico, de forma que toda la luz se refleja sin pérdidas hacia el interior de la fibra.  Así, la luz puede transmitirse a larga distancia reflejándose miles de veces; para evitar pérdidas por dispersión de luz debida a impurezas de la superficie de la fibra, el núcleo de la fibra óptica está recubierto por una capa de vidrio con un índice de refracción mucho menor; las reflexiones se producen en la superficie que separa la fibra de vidrio y el recubrimiento.  Hoy es común el uso de haces de fibras ópticas para transmitir imágenes o enfocar luz sobre regiones muy pequeñas, pero la potencialidad mayor de las fibras ópticas reside en sus enormes ventajas como medio de transmisión de señales de audio, video y datos a largas distancias. 

En primer lugar, las frecuencias ópticas (del orden de 1014 - 1015 Hz) permiten transmitir 10000 veces más información que las más altas frecuencias de radio.  En segundo lugar, las fibras ópticas son prácticamente inmunes a perturbaciones electromagnéticas, debidas por ejemplo a descargas eléctricas en la atmósfera o a la presencia de circuitos vecinos que interfieren con señales eléctricas en cuerdas, cables o guías

delimitadas por conductores.  En tercer lugar, las pérdidas de energía, debidas predominantemente a esparcimiento (scattering) de la luz, ocasionado por impurezas o inhomogeneidades del dieléctrico, se han reducido hasta el punto de que la señal puede viajar alrededor de 100 Km sin atenuación considerable. 

Las pérdidas de energía a lo largo de la fibra se miden en decibles por kilómetro (dB/Km).  El número de decibeles es una función monótona del cociente de la potencia de salida  sobre la potencia de entrada

Así, cuando la potencia se reduce a 1% de su valor inicial la pérdida es de 20 dB.  Una reducción al 10% equivale a 10 dB.  La atenuación en el vidrio corriente es del orden de 1000 dB/Km, mientras que en fibras de sílice fundida (cuarzo) es de 20 dB/Km. 

Técnicas de purificación (eliminación de impurezas de hierro, níquel, cobre y restos de agua) han permitido obtener fibras de cuarzo  de sólo  0.2 dB/Km (para una longitud de onda de 1550 nm).  A pesar de tan baja atenuación, en un recorrido de 80 Km la señal óptica pierde 16 dB de potencia.  En transmisiones a distancias mayores de 100 Km se requiere instalar amplificadores a intervalos regulares para compensar esta atenuación de la señal.       

Las señales ópticas, como las eléctricas, pueden ser codificadas en forma análoga (la amplitud de la señal varía con el tiempo de manera continua y la información se codifica mediante modulación de amplitud AM o de frecuencia FM) o en forma digital (la señal se codifica en una sucesión de ceros y unos que representan unidades de información o bits digitales).  Una señal análoga puede ser transformada en señal digital, en este caso una serie de bits representa la intensidad de la señal promediada sobre un pequeño intervalo de tiempo (por ejemplo, el tiempo requerido para transmitir esos bits).

En sistemas digitales la velocidad de la información se mide como número de bits que atraviesan un punto en un segundo (b/s).  Para lograr velocidades de información del orden de 10 Gb/s se requieren pulsos extremadamente cortos en el tiempo.  Pero estos pulsos satisfacen necesariamente relaciones de incertidumbre de la forma  lo cual implica que tienen un ancho de frecuencias apreciable.

En la técnica de comunicaciones es usual ensamblar haces de docenas de fibras en un solo cable óptico y, como cada fibra puede transmitir docenas de canales, cada uno con una capacidad de 10 Gb/s, actualmente es posible enviar en un solo cable información a una distancia de 4000 Km con una velocidad del orden de los 30 Tb/s, lo que significa que se podrían transmitir unos 720 DVDs de vídeo de dos horas en tan sólo un segundo.  La tecnología empleada es conocida como Dense Wavelength Division Multiplexing (DWDM), lo que hace es multiplicar la capacidad de una fibra dividiendo la luz entre distintos canales separados; en un plazo no muy largo se podrá sobrepasar la barrera de los petabits (1015 b/s). 

La fibra óptica es totalmente compatible con la tecnología digital, permitiendo la transmisión segura de los datos sin interrupción, además de ser una red muy segura y fácil de instalar.  También se emplean en una amplia variedad de sensores, que van desde termómetros hasta giroscopios, igualmente pueden resultar especialmente útiles cuando los efectos eléctricos podrían hacer que un cable convencional resultara inútil, impreciso o incluso peligroso; también se han desarrollado fibras que transmiten rayos láser de alta potencia para cortar y taladrar materiales.  Finalmente, el enorme crecimiento de internet está impulsando investigaciones sobre nuevas formas de fibras ópticas con diferentes mecanismos de confinamiento de luz. 

 

 

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